Qué sería de Pumas si no hubiera... - Toque Filtrado


Corrido a Memo Vázquez
En su momento, se dijo que el despido de Vázquez se debía a que el técnico no estaba de acuerdo con el plan de austeridad propuesto por el entonces recién nombrado presidente, Rodrigo Ares de Parga. Pero tal vez lo más sensato hubiera sido arreglar los problemas, hacer compromisos de ambos lasods, sentarse a planear un buen proyecto y darle continuidad al entrenador más exitoso del cuadro universitario en los últimos años.
Memo estuvo muy cerca de darle a Pumas su octava estrella (perdió la final del Apertura 2015 ante Tigres) y metió al equipo a cuartos de final de Libertadores. Más allá de los malos resultados en la Liga durante su último torneo al mando (Clausura 2016), la estabilidad le hubiera hecho bien a la escuadra auriazul.
Pero no fue así y un proceso que había tenido cierto éxito quedó cortado de raíz. De haber mantenido a Vázquez, Pumas seguramente no sería último de la tabla general y, como mínimo, pelearía por un lugar en la Liguilla del Apertura 2017.
Vendido a Ismael Sosa
Una de las consecuencias de haber perdido de la final contra Tigres fue la partida del delantero argentino, por mucho el mejor jugador del equipo en ese momento. Ares de Parga se escudó al asegurar que su venta era necesaria para poder pagar la nómina del club. Sin embargo, si dices ser un equipo “grande”, es imperdonable deshacerte de las piezas que hacen diferencia.
Más de un año después, el patrón se repite y el club apunta a vender a su máxima figura, Nicolás Castillo. ¿Qué darían los aficionados por tener una delantera formada por el chileno y Sosa?
Con ambos, Pumas podría competir con los mejores y no dependería mucho de uno en caso de lesiones (lo que ha pasado con Castillo).
Despedido a Verón por la puerta de atrás
Si bien Darío Verón ya no atravesaba su mejor momento, su peso en la plantilla y en la afición eran indiscutibles. Tras  su partida, hace falta liderazgo en el Club Universidad tanto dentro del campo como en el banquillo. Se siente la ausencia del excapitán.
Ares de Parga también “se lavó las manos” en el caso de su salida, al asegurar que fue él quien les dijo que no quería seguir y cuando se arrepintió, ya no podían hacerle un hueco en su “proyecto”. Un jugador de su calibre, considerado leyenda del club, siempre debería tener las puertas abiertas.
Perdido la final contra Tigres
El momento que tal vez detonó la debacle fue la derrota en la final del Apertura 2015 ante Tigres. Pumas lo hizo todo bien en el torneo: terminó como líder general y con la mejor ofensiva. Incluso ya en el duelo por el título, despertó cuando ya todos lo daban por muerto, tras el 3-0 de la ida a favor de Tigres. Sin embargo, sucumbió en la tanda de penales en C.U. y la gran campaña se esfumó.
En caso de haber alzado el título, muy probablemente Memo Vázquez, Ismael Sosa, Darío Verón y otros elementos importantes de aquel equipo, entre ellos Luis Fuentes y Matías Britos, seguirían en Pumas como una base sólida para lograr mayores éxitos.
Pero el hubiera es para los ilusos y la realidad de Pumas hoy es otra. Tuvieron un equipo ganador y en solo dos años lo desarmaron completamente. El crédito no solo se agota para los técnicos que han pasado (Paco Palencia y Sergio Egea), sino también para la mente detrás de la “reconstrucción”. Ares de Parga necesita rendir cuentas, si Pumas quiere salir adelante.

Comentarios